No hay nada peor para un político que ser excluido de la lista electoral o del Consejo de Administración de turno. Es causa de crispación interna en los partidos, escisiones, enfrentamientos y divergencias. Bien lo sabe el PP. Por eso estamos seguros de que la formación de candidaturas para las próximas elecciones acabará pasando factura a los discípulos de Rajoy. Asturias no será una excepción. Aquí tenemos un sinfín de precedentes, tanto en el ámbito local como en el regional.
Ayer mismo los nostálgicos de Cascos y Cherines solicitaron, de forma pública, la exclusión de la presidenta del Partido Popular de Gijón, Pilar Fernández Pardo, de la lista del PP de Asturias al Congreso de los Diputados. A nosotros nos da un poco igual lo que hagan unos y otros. No nos parece divertido. Y no nos importará hasta que sus críticas superen la categoría de anécdota, adquieran peso a base de argumentos, nos arranquen una sonrisa y nos alegren estos anodinos días de precampaña en el Principado. Más saña señores Prado y Noval, que si no vamos a pensar que redactaron en comunicado en el bar de la esquina.
El Pley
martes, 29 de enero de 2008
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